El sistema ATLAS radicado en Chile detectó inicialmente una roca a finales del año pasado, fue bautizado 2024 YR4, y se clasificó brevemente como peligro potencial terrestre. Persistía una probabilidad vinculada al choque del 4,3%. Un cuerpo espacial con sesenta metros integra la familia entre los denominados asesinos de ciudades por su capacidad destructiva.
Cambio abrupto en el viaje a la Luna: la NASA anunció un desvío de la misión ArtemisEl Telescopio James Webb permitió refinar los cálculos orbitales mediante su cámara de infrarrojo cercano en febrero 2026. Con esta tecnología, científicos del CNEOS obtuvieron una precisión sin precedentes durante las mediciones. La agencia estadounidense asegura que la actualización responde a una mejora sustancial en la exactitud para proyecciones matemáticas.
El entorno lunar: ¿qué sucederá?
El Telescopio Espacial James Webb localizó el cuerpo rocoso entre los días 18 y 26 de febrero del presente año. "El reto fue significativo: utilizar una de las máquinas más complejas que la humanidad construyó para rastrear un punto casi invisible", señala la ESA. Los nuevos datos orbitales sitúan el paso a una distancia aproximada de 21.200 kilómetros respecto a la superficie del satélite.
Esta actualización técnica elimina definitivamente la anterior probabilidad vinculada a la colisión calculada al 4,3%. Según indica CNEOS, la trayectoria actual representa un encuentro cercano pero totalmente inofensivo. Aquel equipo científico liderado por la Universidad Johns Hopkins enfrentó desafíos considerables debido a la tenue luminosidad del astro a millones de kilómetros.
Impactos evitados y monitoreo permanente
Un choque hipotético contra el suelo lunar generaría destellos brillantes visibles desde nuestro planeta junto a la creación del cráter con un kilómetro. El doctor Darren Baskill explica que "el proceso de predicción en el espacio es complejo; observar un asteroide es similar a ver una bola en el billar". La energía liberada equivaldría a seis millones de toneladas de TNT, lo cual expulsaría fragmentos hacia la atmósfera terrestre. Este material caería mediante lluvia de meteoritos durante varios días consecutivos.
Los especialistas vinculados a la NASA descartan cualquier riesgo por tsunami o destrucción urbana al confirmarse la ruta segura del viajero espacial. El programa sobre Seguridad mantiene una supervisión constante sobre el cosmos para identificar peligros potenciales con antelación suficiente. Se espera un nuevo estudio detallado del objeto en 2028, cuando su recorrido lo acerque nuevamente a las proximidades terrestres. La cooperación internacional entre agencias garantiza la protección planetaria frente a estas rocas detectadas originalmente en Chile.